Sobre mí
El arte me encontró a mí.
Los inicios y el dibujo
Podría decirse que el arte me encontró a mí.
Todo comenzó durante mi adolescencia, en una etapa en la que dedicaba muchas horas a intentar descubrir qué encajaba realmente con mi forma de ser. Probé diferentes caminos, pero siempre tenía la sensación de que algo faltaba. Fue en uno de los momentos más complicados de mi vida cuando decidí refugiarme en mí mismo y encontré algo que, sin saberlo, acabaría marcando mi futuro: dibujar.
Empecé plasmando en papel todo aquello que veía a mi alrededor. Era una forma de desconectar, de relajar la mente y de centrarme únicamente en el momento presente. Con cada dibujo aprendía algo nuevo y descubría una sensación que me impulsaba a seguir mejorando día tras día.
La piel y el tatuaje
Poco tiempo después llegó el tatuaje. Comencé de una manera totalmente casual, pero aquella curiosidad inicial acabó convirtiéndose en una pasión que me acompañó durante más de ocho años. Durante ese tiempo tuve la oportunidad de conocer a cientos de personas y transformar sus ideas, recuerdos y emociones en algo permanente y único. Una experiencia que recuerdo con enorme cariño y que me enseñó el valor de la dedicación, la paciencia y la atención al detalle.
La impresión 3D
Años más tarde, un amigo me habló del mundo de la impresión 3D. Siempre había sido un apasionado de las figuras de colección, especialmente del universo Star Wars, así como de las maquetas y el modelismo. Aquella conversación despertó mi curiosidad y decidí dar el paso comprando mi primera impresora de resina.
Fue un auténtico descubrimiento.
La capacidad de crear piezas con un nivel de detalle extraordinario me permitió unir dos de las cosas que más me apasionaban: el arte y la creación de objetos físicos. Lo que comenzó como una simple afición pronto se convirtió en algo mucho más grande. Una máquina dio paso a otra, hasta llegar a contar con varias impresoras trabajando prácticamente las veinticuatro horas del día.
El taller y el significado
Las ideas no dejaban de surgir. Diseñaba prototipos, experimentaba con nuevos materiales y desarrollaba proyectos propios mientras empezaban a llegar los primeros encargos. Primero fueron amigos y conocidos; después, personas que habían visto mi trabajo y querían algo especial, algo creado exclusivamente para ellas.
Hoy, cada pieza que sale de mi taller lleva consigo años de experiencia, aprendizaje y dedicación. Todo lo que he aprendido a través del dibujo, el tatuaje y la impresión 3D forma parte de cada creación que realizo.
Porque para mí esto nunca ha consistido únicamente en fabricar objetos. Se trata de dar forma a ideas, convertir una ilusión en algo tangible y crear piezas únicas que tengan un significado especial para quien las recibe.
Y si después de tantos años hay algo que sigue emocionándome igual que el primer día, es ver la ilusión en el rostro de una persona cuando tiene en sus manos algo creado especialmente para ella.